Thursday, March 24, 2011

El fin de la cultura capitalista: Jose Luis Sampedro.

"Esta cultura capitalista de cinco siglos ha agotado ya sus posibilidades"

José Luis Sampedro. Escritor y Economista. Cree que el mundo está en la era del desconcierto y que va hacia otro modelo. La única salida es la educación y el pensamiento.

 

 ¿Cómo está viendo la tragedia de Japón?


Desde luego como una catástrofe espantosa y como una amenaza extraordinaria. Si sucediera una explosión estilo Chernóbil, alcanzando a Tokio la radiactividad, sería horrible. Lo que ha ocurrido en Fukushima es el resultado de un exceso de confianza en el ser humano. Soy de los que hace años pensábamos que el desarrollo sostenible es mentira, que lo que llevamos adelante es insostenible. 

¿Por qué seguimos adelante?

Porque los dirigentes están inspirados en dos ideas: una, la potencia extraordinaria de la técnica. La técnica ha logrado resultados tan fabulosos, que parecería que podría conseguir lo que quisiera. Y se piensa que ocurra lo que ocurra la técnica lo resolverá y que si se agota el petróleo, la técnica sacará, como pensaba Franco, oro del granito del Escorial. La otra idea es que la religión nos dice que los humanos tenemos un alma inmortal, que, como dice la Iglesia católica, el hombre es casi divino porque Dios lo hizo a su imagen y semejanza. Animado por esa esperanza inmaterial y por una técnica se cree que se puede hacer lo que quiere.

¿Nos hemos creído más de lo que somos?

Nos creemos dioses y hacemos lo que no podemos hacer, y que si fuésemos racionales no necesitaríamos hacer. Desde los tiempos de Grecia la humanidad ha progresado técnicamente de una manera fabulosa, pero no hemos aprendido a vivir en paz, a convivir, a no matar al vecino. Las palabras favoritas de esta cultura son productividad, innovación y competitividad. Somos muy poderosos en técnica y muy ignorantes y faltos de sabiduría. El exceso de ciencia no está compensado por la manera de usarla. 

¿El progreso nos ha dejado sin control?

Progreso es una palabra que implica un fin, un objetivo, como en un viaje. ¡Pero aquí no saben dónde van! No sólo no saben dónde van, lo malo es que ni siquiera saben dónde quieren ir. Sarkozy, Berlusconi y otros que prefiero no nombrar en castellano y en inglés no saben lo que quieren. Vivir en paz es un objetivo, pero para eso deben educarnos y estamos haciendo todo lo contrario. 

¿Ante esta catástrofe nos haremos más humanos?

Ojalá sirviera al menos para eso, pero me temo que no, porque estamos muy mal dirigidos. Además, se nos enseña muy mal. La solución a largo plazo de todo es la educación, la preparación de los seres humanos. Ahí sí tendríamos que hacer progreso y desarrollo. Lo primero es que la gente razone y piense por su cuenta. Nos están educando al revés, nos educan para producir y consumir. Nadie nos prepara para ser más humanos, para ser mejores. Dicen que no hay alternativa a este desarrollo, cómo que no: ser mejores en vez de tener más cosas. La alternativa es educar para ser mejores.

Creo que eso no aparece en ningún plan de estudio.

Verá, la mayoría de las personas no llegamos a ser lo que podríamos ser. Porque el desarrollo no es ser tanto o mejor que los otros, sino todo lo que uno pueda llegar a ser. Casi nadie, yo el primero, llega a todo lo que pueda ser. Todavía soy aprendiz de mí mismo. Ojalá nos hiciera más humanos esta catástrofe, para sabernos miembros de la naturaleza y no dioses.

¿Están preparadas las universidades a ello?

Esto que se acaba de implantar, la universidad con salsa boloñesa, es la muerte de la universidad. La universidad era un templo de sabiduría. Esto que hacen ahora es una escuela politécnica. Han dado la universidad a los financieros y los financieros lo que quieren es ganar dinero. Eso implica que lo que se enseña es saber hacer cosas, pero no saber cómo son las cosas.

Hemos pasado a hablar de la cultura como producto, legitimada por su aportación al PIB. Otras virtudes como la verdad o la belleza han dejado de ser importantes. ¿Qué le parece?

A eso se responde de una manera: el PIB no es la medida del bienestar.

¿Por qué han cambiado las reivindicaciones y ahora se prioriza la defensa de la libertad al fin de las injusticias?

Siempre que se use la palabra libertad hay que pensar para quién. La libertad para el pobre quiere decir que no me opriman. Pero la libertad para el rico es que me dejen las manos libres, que yo haré lo que me dé la gana y entonces explotaré a quien haga falta. Cuando me hablan de libertad recuerdo siempre el lema de la revolución francesa. Le voy a contar algo que explicaba en clase hace años: la libertad vuela como las cometas. Vuela porque está atada. Usted coja una cometa y láncela, no vuela. Pero átela una cuerda y entonces resistirá al viento y subirá. Cuál es la cuerda de la cometa de la libertad: la igualdad y la fraternidad. Es decir, la libertad responsable frente a los demás.

¿Por qué no interesan las injusticias?

Porque se han degradado los valores. Al declarar que todo es mercancía, que todo es dinero, que el PIB y la cultura son dinero... ¿Qué es la corrupción generalizada? Simplemente que hay hombres en venta y otros dispuestos a comprarlos. ¿Hay mayor degradación que esto? Hoy no se respeta nada: hay altos cargos jactándose de ser imputados y pensando que la gente cree que es un tío grande porque no lo para nadie. ¿Cómo puede ser un político imputado un ciudadano modelo?

José Saramago decía que el capitalismo nos había adocenado.

Claro, y qué razón tenía. La democracia no es el gobierno del pueblo en ningún sitio. ¿Qué se vota? Lo que nos hacen que votemos. En la infancia, llega un cura y mete en la cabeza dogmas. Eso empieza a condicionar el pensamiento y el pensamiento debe ser libre, más que la libertad de expresión. Si con la libertad de expresión lo que expresa es lo que le dicen que diga, no interesa. Lo que importa es lo que pensamos.

¿Necesitamos una revolución más que nunca?

Lo que necesitamos es reeducarnos. Puede que catástrofes como la nuclear induzcan a pensar que lo que estamos haciendo no está bien. Se censura a los jóvenes porque no tienen sentido político. No es que pasen, es que quieren otra cosa. Mire usted, que cambiaremos es seguro. Otro mundo es seguro, la Historia es cambio. Ahora mismo pasamos por un momento que yo llamo de barbarie porque se han degradado todos esos valores que comentamos. Es una etapa de desconcierto hacia otro modelo distinto. Esta cultura capitalista de cinco siglos ha agotado ya sus posibilidades.

¿Tiene claras cuáles son las conclusiones de esta crisis?

Le contestaría con una sola palabra: entropía. Todo lo que nace muere. Cuando nacemos empezamos a morir. Yo llevo 94 años viviendo, es decir, 94 años muriéndome. Es un proceso vital. Todos los imperios anteriores entraron en decadencia. ¿Qué duró el imperio español, cuánto el auge francés, qué queda del imperio británico, cuánto ha durado el imperio norteamericano? Ya se ha acabado: EEUU no domina como en 1945. Tiene un Ejército más fuerte, pero no es el amo del mundo. Ahora tiene en frente a China, Brasil y Rusia.

¿Qué perspectivas hay?

El matemático Poincaré decía: "El caos es un orden que no conocemos". Pues ahora estamos en un orden que no conocemos. ¿Y qué perspectivas hay? Pues el próximo orden. ¿Cómo será? No lo sé. Tengo mis ideas, pero no lo sé.

Maravilloso.

¿El orden?

No, usted.

Extraido de:  http://www.publico.es

Sunday, March 20, 2011

El tercer género o queer: el biocentrismo.

"Nosotros, a diferencia de la sociedad blanca, no desperdiciamos gente. Cada persona tiene un don". 
Joe Medicine Crow, indio Crow.



"El capitalismo y el patriarcado de nuestra cultura occidental actual nos deja un esquema de género y prácticas y normas culturales muy estrechas. En nuestra sociedad que se autoproclama "moderna y liberal", sólo hay dos géneros, éstos son inviolables y están determinados por los genitales."
Marvin Harris, antropólogo.




El término «sexo» se reserva para la descripción de la diferencia biológica y no determina necesariamente los comportamientos.

El término «género» designa lo que en cada sociedad se atribuye a cada uno de los sexos; es decir, lo que como construcción social se considera masculino o femenino.

Ésto que parece tan fácil de comprender se torna más complejo cuando a los dos términos se les impregna de cultura, que es lo que mejor sabemos hacer los humanos. Al leer "sexo" o "género" nos viene a la cabeza "hombre/mujer" y "masculino/femenino", y si nos aparece la idea de la homosexualidad, no estamos seguros de donde clasificarla. La verdad esque existen muchos más tipos de género que lo que nos parece "normal" en nuestra sociedad. Incluso mucho más tipos de sexo. Viendo unos cuantos ejemplos, nos daremos cuenta de la estrechez de miras que tenemos en nuestra cultura occidental, patriarcal y capitalista:

Los navajos reconocen tres sexos físicos: hermafroditas, varones, y mujeres, y al menos tres status de género: varones, mujeres y nadle. A los nadle se les asigna esta posición sobre la base de sus genitales ambigüos, y sus parejas sexuales podían ser con mujeres u hombres. También existen falsos nadle, al que se reconoce como nadle, pero cuyos genitales no son hermafrodíticos. Así, la homosexualidad, que se define como rela­ciones entre personas del mismo sexo, no se permite. Si el del nadle es un status de tercer sexo, enton­ces el término homosexual carece de sentido.

Lo mismo ocurre con los hijra de la India. Los hijra son un tercer género reconocido, formado idealmente por varones hermafroditas impotentes que se someten a una emasculación quirúrgica ritualizada por la que se extirpan los genitales. Puede ser semejante a la del nadle en el sentido de que también proporciona oportunidades a los «falsos», a los no hermafroditas. 

La forma local del mahu polinesio era un status de tercer género. Aun cuando el mahu realiza actividades laborales que se consideran tradicionalmente trabajos de mujeres, en Tahití ya no se visten de mujer. Aunque se considera que los mahu son «naturales», no tienen porqué ocupar el status de mahu durante toda su vida. Además, una persona puede tener aspecto de mahu sin serlo (como aquí diríamos que tiene "gestos femeninos"), y las relaciones sexuales con hombres se consideran una con­secuencia opcional.

Los guevedoce (‘los testículos a las doce’, o sea arriba) en Santo Domingo, eran al nacer genitalmente ambigüos producto de las relaciones sexuales entre parien­tes próximos. Se los criaba como muchachas hasta la pubertad, cuando se producía una radical virilización debido a una deficiencia en una enzima, su identidad de género cambiaba, su conducta se hacía masculina, y tomaban mujeres como objeto sexual. El mismo fenómeno es conocido como kwolu-aatmwol entre los sambia de Papúa Nueva Guinea. (Hay una película argentina sobre este caso:



Entre los chukchee, habitantes de la costa ártica, existían unas prácticas de chamanismo, mediante las cuales se dice que hombres y mujeres podían cambiar de sexo. Había varios niveles de transformación; en el primer nivel, la persona que había de convertirse en mujer se arreglaba el pelo en forma femenina. En el segundo, se vestían con ropas femeninas. Finalmente el cuerpo se transformaba, según ellas, si no en su apariencia externa, sí al menos en sus facultades y fuerza física. Él se convertía en mujer con apariencia de hombre. Al cabo de cierto tiempo tomaba esposo. La esposa se hacía cargo de la casa. Según la leyenda, algunas llegaban a adquirir órganos de mujer

Los xanith omaníes es una opción de tercer género. El xanith no se traviste, sino que se ciñe la túnica masculina como las mujeres se ciñen su vestido. Este status de género tiene un componente económico en términos de prostitución homosexual, como un género salvavidas para hombres que pasan por una mala racha económica.Un xanith puede despojarse de su status y puede recuperar su posición de varón, incluidos el matrimonio y la familia y no padecerá estigmas negativos al reasumir su posición de varón. 

Entre los indios norteamericanos, cuando el hombre no reforzaba su estatus de género con las esenciales actividades masculinas de la caza y de la guerra y se contradecía por las tareas femeninas, la nueva identidad que surgía era la de «medio hombre, medio mujer» del berdache (personaje dos-espíritus). En este caso, los genitales no son las insignias fundamen­tales del género,  sino su interés y libre elección que potenciará de mejor manera su desarrollo personal.  
El primer paso de un "doble espíritu" se daba durante la infancia. En el ritual de los indios papago, si los padres notaban que su hijo no estaba demasiado interesado en los juegos de niños o en las actividades de hombres, organizaban una ceremonia para determinar cómo debían criarlo. Hacían una cerca, en cuyo centro colocaban un arco (instrumento de hombres) y una cesta (de mujeres). Se decía al niño que se metiese en el cercado y que sacase algo y, cuando entraba, se prendía fuego a la cerca. "Miraban lo que llevaba consigo al salir, y si era la cesta, se asumía que era un berdache". El ritual de los indios mojaves era diferente: se preparaba un círculo de cantantes y se llevaba al niño al centro del círculo. Si el niño estaba llamado a seguir el camino de los dobles espíritus, empezaba a bailar como una mujer. Los mojaves decían "No puede evitarlo". Tras la cuarta canción, se proclamaba al chico persona de doble espíritu y, desde ese momento, se le criaba adecuadamente, conforme a esa condición. ¿Qué significaba "adecuadamente"? Se trataba de enseñar al muchacho a hacer los trabajos de las mujeres así como aquellos reservados a los hombres. También debía pasar tiempo con los sanadores o chamanes, que también solían ser dobles espíritus. Por encima de todo, su niñez estaba marcada por la aceptación y la comprensión.

Los pokot de Kenya reconocen la existencia de dos sexos, hombres y mujeres, y de un tercer género denominado “sererr”, que no es considerado propia del macho ni de la hembra debido a su desarrollo genital incompleto. «Un sererr no puede ser una persona de verdad. Para ser un verdadero pokot hay que ser muy hábil en el sexo. O se hace bien el sexo o no se puede tener buena opinión de sí mismo y nadie pensará bien de uno.»

Los piegan septentrionales forman una cultura dispar con un acentuado rol sexual en el que los hombres son agresivos mientras que las mujeres son sumisas. Las "corazones de hombre" son mujeres «macho» caracterizadas por agresión, independencia, audacia y descaro, y sexualidad, todos ellos rasgos asociados a la conducta de rol masculino.

Entre los isleños de las Marquesas, se ha descrito a la vehine mako o mujer tiburón. La mujer tiburón se caracteriza por una sexualidad agresiva y vigorosa. El rasgo definidor de la vehine mako es que toma la iniciativa en la relación sexual heterosexual, actividad relegada al ámbito masculino/de los hom­bres.

En Filipinas hay una serie de identidades sexuales/«géneros» que incluyen bakla (tagalo), bayot (cebuano), agi (ilongo), bantut (tausug), binabae, bading... Las mujeres son llamadas lakin-on o tomboy. Las  vírgenes juradas en los balkanes son las mujeres que trabajan y visten como hombres y emplean espacios reservados para los hombres, pero no se casan. En Etiopía meridional: ashtime de la cultura maale. En Kenia: mashoga de las áreas que hablan suahelí de la costa keniana, particularmente en Mombasa. En República Democrática del Congo: mangaiko entre los mbo. En la población zapoteca, en Oaxaca, México, se les llama muxes ('mushes') a los varones travestidos que asumen roles femeninos en la comunidad. En Indonesia, en pueblos como los Bugi de Sulawesi, tienen hasta cinco géneros cumpliendo diversas funciones en la sociedad.

Todos estos ejemplos resaltan nuestra perspectiva biocéntrica occidental, cuando el sexo (los genitales, los cromosomas, el funcionamiento endocrino, y las estrategias reproductivas) son antecedentes de la conducta de género. 
En nuestra sociedad, el género, las conductas culturales, las normas de lo que debería ser y lo que no... son una característica adscrita en base al sexo y la biología. No cabe otro género y menos otro sexo.

Así mismo, pone en relieve que el capitalismo y el patriarcado de nuestra cultura occidental actual nos deja un esquema de género y prácticas y normas culturales muy estrechas, donde los significados que asignamos a pequeñas insignias como los adornos o los músculos definen ya de facto el género e incluso el sexo. Parece ser que en nuestra sociedad que se autoproclama "moderna y liberal", los grandes cambios en lo social, lo económico, y lo político son estrechamente limitados en tres ideas inamovibles: sólo hay dos géneros, éstos son inviolables y están determinados por los genitales. 


 

Cuando Gauguin llegó a Tahití, por primera vez, en junio de 1891, llevaba una cabellera que le barría los hombros y un coqueto tocado. Los indígenas de Papeete, sorprendidos, lo creyeron un mahu, término prohibido por los colonos y los misioneros.

Fuentes:
http://www.antropokrisis.es/contextoculturalypracticasdegenero.html
La transversalidad de género. Contexto cultural y prácticas de género. Anne Bolin.
Marvin Harris "Nuestra especie"

Monday, March 14, 2011

Cuidando la vida: la homosexualidad.

"Lo que nos dicen los casos etnográficos es que es precisamente la variedad de comportamientos sexuales la que predomina. Es solo el etnocentrismo y la penosa amplitud de miras de nuestra sociedad la que impide ver en este tipo de comportamientos algo totalmente natural y hasta común en la especie humana."
Marvin Harris, antropólogo.







Los Azande de Sudán meridional tenían un ejército permanente formado por guerreros y jóvenes aprendices. Los guerreros vivían durante el periodo de formación en el campamento militar donde tenían relaciones con sus aprendices por la noche (la relación preferida consistía en introducir el pene entre los muslos del muchacho joven). Al madurar, estos guerreros abandonaban el campamento, pagaban el precio de una novia y dejaban a sus muchachos-novias para casarse y tener hijos con su esposa, a la vez que los aprendices tomaban otro muchacho joven al que enseñaban las artes bélicas y con los que tenían relaciones sexuales.
En las tierras altas de Papúa Nueva Guinea las relaciones homosexuales de chicos jóvenes también forman parte de un complejo y prolongado rito de paso que convierte a los niños en varones y fornidos guerreros. Existe la creencia en esta sociedad de que es el semen el que hace de los hombres precisamente eso, hombres, y cuanto más se posea, mejor guerrero y más varonil será. Y la mejor forma de obtener este preciado elemento es tragando el de otros hombres y guerreros de mayor categoría a través de una felación. Además, como ejemplo del valor que le dan al semen en esta sociedad, los hombres se cuidan mucho de limitar sus relaciones matrimoniales para no “malgastar” o dar demasiado semen a su mujer, ya que, según se cree, esta podría adoptar los caracteres propios de los hombres. 
Según explica el propio Platón, los griegos pensaban que las relaciones sexuales con las mujeres llevaba únicamente a la reproducción, mientras que hacerlo entre hombres conducía a la procreación de la vida espiritual. Por este motivo, raro era el filósofo griego que no tenía un joven aprendiz al que enseñaba conocimientos teóricos...y otros de tipo más mundano. Las relaciones sexuales en Grecia no se dividían en torno al sexo biológico de los individuos que lo practicaban, sino que se organizaban en torno a una serie de comportamientos sociales, relacionados con la edad, el prestigio social y el género.
Otro caso de relaciones homosexuales femeninas se registró durante los últimos años del siglo XIX y principios del XX en China. Allí, en los campos de explotación de la seda, trabajaban 100.000 mujeres, en su gran mayoría solteras. Estas mujeres decidieron crear hermandades formadas por ellas mismas con el fin de darse apoyo tanto económico como sentimental, llegando a formar matrimonios lésbicos de dos o incluso tres mujeres. Se llamaban la Sociedad de la Orqu'idea de Oro.
Otro contexto en el que se mantienen relaciones lésbicas parecen ser las sociedades donde existe el matrimonio poligínico. En muchas sociedades de este tipo situadas en África como los nupe, haussa, azande o los nyakusa, se han documentado numerosos casos donde las coesposas de un mismo marido mantienen relaciones lésbicas entre ellas. Se conoce el caso de la sociedad Dahomey, situada en África occidental, donde las mujeres «se casan» con mujeres. Esto es posible porque una mujer, que por lo general ya está casada con un hombre, paga el precio de la novia, y se convierte, así, en un «marido femenino». Funda una familia propia permitiendo que sus «esposas» queden embarazadas mediante relaciones con varones asignados. La prole de estas uniones está bajo el control del «padre femenino» en lugar del de los genitores biológicos. También entre los Nandi, una sociedad pastoril y agrícola de Kenia, alrededor del 3% de los matrimonios lo son entre mujeres.

La película "Fuego" de la directora Deepa Mehta hace pensar en las muchas relaciones lésbicas prohibidas y silenciadas por el sistema patriarcal:



Por lo tanto, lo que nos dicen los casos etnográficos es que es precisamente la variedad de comportamientos sexuales la que predomina. De hecho podría decirse que es sólo con la llegada de la sociedad occidental que la conducta sexual adopta un significado tan restrictivo y categórico. Y es solo el etnocentrismo y la penosa amplitud de miras de nuestra sociedad la que impide ver en este tipo de comportamientos algo totalmente natural y hasta común en la especie humana.

El ser humano ha hecho de las relaciones sexuales algo diferente a la mera reproducción biológica. La American Psychological Association añade que “no hay un consenso entre los científicos acerca de las razones exactas por las que una persona desarrolla una orientación sexual. Aunque ha habido mucha investigación que examina las posibles causas genéticas, hormonales, sociales y culturales. No ha habido evidencia que permita concluir que la orientación sexual sea determinada por un solo factor”.

Según Rosa Catalá, experta en temas de género: "Son las mismas funciones de cuidado y de preservación, asegurando de esta forma que la vida continúe con sentido. Los homínidos no solo somos reproductores, de forma imprescindible somos también productores y cuidadores de vida"


¿Y quienes son realmente los que tienen que salir del armario?
 Los perros del conquistador Balboa atacan a indios "sodomitas" en Panamá

Casos etnográficos de Marvin Harris “Nuestra Especie”.

Tuesday, March 8, 2011

Cómo mantener tu identidad y no morir en el intento: Los Otavalo

“No tengo que ponerme alpargatas, pantalón y camisa blanca para que tú me reconozcas como indígena, yo sé quien soy… y es suficiente”

Los conocemos como “top manteros”, comerciantes generalmente de sacos, guantes, bufandas, gorros de lana, ropa.... Productos que suelen ser decorados con bordados de la región andina como llamas y con figuras geométricas y colores. Uno les reconoce por su fisonomía, por su manera de vestir, por que hablan entre ellos en una lengua que uno no entiende; además, por su peculiar mercancía.

Pero los Otavalo o Indios Otavaleños tienen una larga tradición de comerciantes, artistas y artesanos; antigüamente a los mercaderes se los denominaba « mindaláes ». Desarrollaban su actividad bajo el control cacical y estaban sujetos al pago de tributos en oro, mantas y chaquira de hueso blanco. Así pues, constituían una elite especializada en el comercio e intercambio.
Entre ellos hablan lengua Kichua (y no “ecuatoriano”, como he oído por ahí). A los niños les enseñan el castellano y ellos aprenden “solitos” la lengua Kichua, escuchando a los grandes.

Son migrantes constantes, tanto dentro del territorio ecuatoriano como en el mundo entero,  y aún así, sorprendentemente, mantienen su identidad pese a estar fuera de su tierra y hacer sus negocios dentro de este sistema capitalista. Han sabido conservar, a pesar de su intensa relación con el mundo occidental, sus particularidades. ¿Cómo lo han hecho?

El pueblo Quichua-Otavalo pese a que muchas veces ha sido visto como un pueblo que se ha banalizado y ha caído en la trampa del mercado capitalista, aún tiene otras formas de sistemas económicos: intercambio, reciprocidad y redistribución. Una de las estructuras mediante la cual funciona la economía es el sistema del “don-contradon", que son formas de "devolver" un obsequio recibido en ocasiones como las construcciones de viviendas, los bautizos, los matrimonios, los difuntos, etc.

Aunque su éxito más bien radica en que el hecho de viajar, aparte de haberse convertido en un medio para mejorar económicamente las condiciones de vida (no sólo para los que vienen y van o los que se han quedado fuera, sino para los que nunca han salido), se ha constituido en un referente de identidad étnica y cultural que destaca la diferencia entre ‘nosotros’ y los ‘otros’. Un valor que da al individuo reconocimiento, honor prestigio y status, otorgados por la colectividad. Ello depende de los puntos de llegada, así como de que al momento del retorno pueda mostrar los éxitos logrados como comerciante. Así, han sabido encontrar los mecanismos más flexibles para anexar lo global a sus propias prácticas: en la actualidad los jóvenes kichwa-otavalos comerciantes y viajeros, hacen constante referencia a la tradición cultural mindala. Muchos de ellos tuvieron y tienen padres y abuelos que viajaron por el mundo vendiendo y comprando por lo que coinciden en decir que el viajar para ellos es una “forma de vivir, una cosa que la llevan en la sangre”.

Es por eso que la redefinición, autodeterminación y la aceptación de sí mismos, de su identidad, es la base de su éxito. Su identidad como indígenas se construye de su experiencia en el mundo práctico y real , y así se desplaza en el espacio sin dejar de ser y estar en su mundo, y se desplaza así mismo en el tiempo, entre su pasado, sus tradiciones, y su futuro y el futuro de las demás culturas.

Como dice Lucila Lema, académica otavalo (vale aclarar que los otavalo no son sólo comerciantes y viajeros, entre ellos se encuentran asimismo destacados lideres políticos, artistas, profesionales, académicos, etc) “La modernidad excluye todo lo que no encuadre dentro de su racionalidad, están negados los sueños, los misterios, la naturaleza, inclusive las culturas. Las oposiciones global/local, moderno/tradicional, sagrado/secular, culto/popular, son oposiciones no válidas ni complementarias, son tiempos y espacios que deben ser uniformizados, bajo el eje de la cultura occidental dominante.

Sin embargo, muchas son las culturas que han trascendido estas oposiciones y se han globalizado, dando lugar al complejo de las culturas transnacionales, que paradójicamente han traído al mundo urbano, por definición escenario de la modernidad, las diferencias, lo heterogéneo, la diversidad cultural. Los Quichua-Otavalo por su herencia de comerciantes, artistas y artesanos, más que otros pueblos y nacionalidades indígenas están dentro de esta tendencia”



Maldonado, Gina. Pasado y presente de los mindalaes y emigrantes otavalos (Dossier). En: Íconos: revista de ciencias sociales. Los claroscuros de la migración, Quito: FLACSO sede Ecuador, (no. 14, agosto 2002): pp. 46-55. ISSN: 1390-1249.

Los rituales de la cotidianidad. Lucila Lema Otavalo
Tomado de la Revista Yachaikuna (marzo de 2001)http://icci.nativeweb.org/yachaikuna/1/lema.pdf

Sunday, March 6, 2011

Chiste!

Wednesday, March 2, 2011

Mi economía no es tu econotuya: los cazadores-recolectores.

"El sistema industrial y de mercado instituye la pobreza de una manera que no tiene parangón alguno y en un grado que hasta nuestros días no se había alcanzado ni aproximadamente. Donde la producción y la distribución se rigen por el comportamiento de los precios, y toda la subsistencia depende de la ganancia y del gasto, la insuficiencia de recursos naturales se convierte en el claro y calculable punto de partida de toda la actividad económica. El capitalista se ve enfrentado a posibles inversiones de un capital finito, el trabajador (es de esperar) a opciones alternativas de empleo remunerado, y el consumidor... el consumo es una tragedia doble: lo que comienza en la inadecuación terminará en la privación. Reuniendo la producción de la división internacional del trabajo, el mercado pone a disposición de los consumidores un deslumbrante conjunto de productos: todas las cosas deseables al alcance del hombre, pero nunca enteramente al alcance de su mano. Lo que es peor, en este juego de libre elección del consumidor, cada adquisición es al mismo tiempo una privación, porque cada vez que se compra algo se deja de lado otra cosa, en general poco menos deseable, e incluso más deseable en otros aspectos, que podríamos haber tenido en lugar de la otra. (El hecho es que si compramos un automóvil, un Plymonuth por ejemplo, no podemos tener también un Ford, y a juzgar por las propagandas que aparecen en la televisión, las privaciones que ello traería aparejadas no serían sólo de índole material) La escasez es el juicio dictado por nuestra economía.


La predisposición antropológica a exagerar la ineficiencia económica de los cazadores aparece también de manera notoria bajo la forma de odiosas comparaciones con las economías neolíticas. Los cazadores, como Lowie afirma claramente, «deben trabajar mucho más para subsistir que los labradores y los pastores». «Un hombre que pasa toda su vida persiguiendo a los animales con el solo objeto de matarlos para comerlos, o recolectando frutos por el bosque, vive en realidad como si él mismo fuera un animal».Así degradados los cazadores, la antropología se sintió libre para ensalzar el gran salto hacia adelante del Neolítico: un adelanto tecnológico importantísimo que trajo aparejada una «posibilidad general de ocio al dejar de lado la consecución de comida como único fin»

En términos generales los nativos viven bien; en algunas regiones puede haber insuficiencia de alimentos durante estaciones especiales, pero si eso sucede, esas zonas quedan desiertas durante ese tiempo. Sin embargo, resulta imposible de todo punto para un viajero o aun para un nativo forastero juzgar si una región proporciona o no alimentos en abundancia... Pero en su propia región un nativo se encuentra en situación totalmente distinta: sabe con exactitud lo que produce, conoce la época de recolección de los distintos artículos y el modo más eficaz para proporcionárselos. De acuerdo con estas circunstancias regula sus visitas a las diferentes regiones de su terreno de caza; y sólo puedo decir que siempre he encontrado la mayor abundancia en sus chozas. El medio natural de otros fue alterado selectivamente por los europeos antes de que pudiera hacerse un informe confiable de la producción indígena: los Esquimales que nosotros conocemos ya no cazan ballenas, los Bosquimanos han sido privados de la caza, los bosques de pinos de los Shoshoni han sido talados y sus campos de caza invadidos por el ganado9. Si estos pueblos se describen ahora en una situación de pobreza agobiante, con recursos «escasos e inseguros», ¿debe ello considerarse un indicador de su condición aborigen o de la compulsión colonial?

"Los ensayos que se presentan a continuación, sin embargo, abandonan definitivamente esta concepción capitalista e individualista del objeto económico. La “economía” se convierte en una categoría de la cultura más que de la conducta, más cercana a la política y a la religión que a la racionalidad o a la prudencia. Ya no se trata de actividades que sirvan a las necesidades individuales, sino del proceso vital esencial de la sociedad.” 

Economía de la Edad de Piedra - Marshall Sahlins.


Bohannan y Dalton, analizando los mercados en África, afirman también que en determinadas comunidades lo importante no es el propio intercambio de bienes materiales, sino todas las relaciones sociales y de parentesco que las transacciones crean, mantienen y refuerzan. Un ejemplo claro es el Kula Trobiandés que explicaba Malinowski. Otro, el Potlatch de los pueblos indios de la costa del Pacífico. Otra, las esferas de intercambio de los Tiv en Nigeria.





Tuesday, March 1, 2011

Aprendiendo del pasado: la supuesta "Edad Dorada"

"Vosotros debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, debéis decir a vuestros hijos que la tierra está plena de vida de nuestros antepasados. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñados a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos".

Carta del jefe Seattle de la tribu duwanish de indios americanos al presidente Franklin Pierce (1855) 

Y bien que lo sabían, porque lo vivieron en sus carnes.
Según explica Jared Diamond, fisiólogo evolucionista, en su libro "El tercer chimpancé":

"Cuando los colonizadores llegaron al Nuevo Mundo, en medio del desierto al sudoeste de Estados Unidos, se alzaban gigantescos conjuntos de viviendas deshabitadas, con varias plantas de altura. Por ejemplo, seiscientas cincuenta habitaciones del cañón de Chaco, de Nuevo México, tenía cinco plantas de altura, 204 metros de largo y 96 de ancho, el mayor edificio de América del Norte hasta los rascacielos. Los indios navajos los conocían como Anasazi  (los antiguos) De dónde obtenían la leña y las vigas en medio del desierto? Lo cierto es que era una zona poblada por enebros y un bosque de pinos ponderosa. Con el paso del tiempo los pobladores del Chaco destruyeron el monte y el bosque.
¿Y dónde quedaron los grandes mamíferos de América? Cuando los cazadores indios llegaron, la tierra rebosaba de animales hoy extinguidos: mamuts, mastodontes, perezosos de tres toneladas, gliptodontes parecidos a gigantes armadillos, castores gigantes y tigres dientes de sable, leones, guepardos, camellos, caballos y otros muchos. Lo que pasó con ellos es una incógnita, pero la teoría más plausible fue una "guerra relámpago": los animales fueron pereciendo según los hombres iban expandiéndose y cazándolos."

"Cuando los colonizadores británicos llegaron a Nueva Zelanda tampoco encontraron mamíferos terrestres más que los murciélagos. Es una isla remota, por lo que los animales autóctonos sólo pudieron emigrar a sus tierras por el aire. En sus suelos se encontraron huesos de un ave de gran tamaño llamada Moa (algunas llegaban a tener 225 kilos y tres metros de altura!), patos, fúlica y gansos gigantes y no voladoras (perdieron las alas innecesarias por la ausencia de depredadores en la isla) Otras aves, como el pelícano, el cisne, el cuervo gigante y el águila colosal (de hasta 14 kilos de peso, capaz de atacar a un Moa) volaban por la isla. También se encontraron ratones, ratas (que llegaron con los primeros hombres), aves canoras, ranas, insectos... Los maoríes exterminaron a estos animales, en parte por la caza (esos animales eran mansos con los cazadores porque no aprendieron a  temerles), en parte robándoles huevos, y probablemente al deforestar la isla."

"En las principales islas del archipiélago hawaiano, se han encontrado fósiles de pipís, extraños gansos e ibis no voladores. En al menos once islas del Pacífico se encontraron aves marinas hoy extinguidas identificadas en yacimientos donde vivían los antigüos polinesios."

"En Madagascar no existen los grandes mamíferos que pueblan el continente africano, sus animales no rebasan los once kilos de peso. Sus suelos están llenos de media docena de gigantescas aves desaparecidas (de hasta tres metros de altura y 450 kilos) llamadas pájaros elefantes (quizás el origen del ave Roc del cuento de Simbad el Marino). Tortugas terrestres gigantes. Lemures de todos los tamaños, algunos llegaron a alcanzar el tamaño de un gorila. Un hipopótamo pigmeo, un oricteropo, un carnívoro parecido a la mangosta y un puma. Cuando los portugueses llegaron a la isla, tan sólo quedaban los malgaches y vagos recuerdos de los animales exterminados."

Éstos son los ejemplos mejor documentados, pero existen otras islas como Chipre y Creta donde habían hipopótamos pigmeos, tortugas gigantes, elefantes y ciervos enanos. En las islas Caribe desaparecieron los monos, los perezosos, un roedor gigante del tamaño de un oso, buhos de tamaños colosales... De todas formas, los huesos de estos animales y los vestigios de los primeros pueblos de las islas no se han datado con exactitud, como se hicieron en las anteriores islas citadas. 

"Cuando los polinesios se establecieron en la isla de Pascua, los bosques cubrían toda la superficie de la isla. Los isleños fueron talándolos para roturar nuevos terrenos y obtener troncos para construir canoas y manejar las estatuas. Hacia 1500, eran unos siete mil habitantes, se habían tallado unas mil estatuas, pero en el bosque no quedaba ni un árbol. La sociedad se hundió en el caos de mortíferas guerras y canibalismo."

"Oriente Medio y la cuenca mediterránea no siempre ha sido áridos paisajes. En la antigüedad, la zona era un mosaico de colinas boscosas y fértiles valles. La erosión de las colinas por el hombre hundieron el sistema. La ciudad perdida de Petra se erige en medio del desierto. La vegetación original de la zona debió ser el bosque, con robles y alfónigos. Los árboles habían sido talados hasta convertirse en una estepa hasta convertirse la zona en un desierto. Las ruinas de esas ciudades, como Atenas y Roma, son monumentos a los estados que destruyeron sus medios de subsistencia."

Quedan estudiar los desastres ecológicos de la civilización maya en América Central y la harappan en el valle del Indo.

"Quizás estos ejemplos destruyen la idea de una Edad Dorada como la que nos imaginamos al leer la carta del indio al presidente, pero dos diferencias notables nos separan de los indios anasazi del siglo XI: los conocimientos científicos y la cultura. Tenemos la ventaja de poder leer y aprender sobre los desastres ecológicos del pasado. Sin embargo, el pasado sigue siendo una edad dorada de la ignorancia y el presente una edad de hierro de la más obstinada ceguera."


A un viajero vi, de tierras remotas.
Me dijo: hay dos piernas en el desierto,
De piedra y sin tronco. A su lado cierto
Rostro en la arena yace: la faz rota,
Sus labios, su frío gesto tirano,
Nos dicen que el escultor ha podido
Salvar la pasión, que ha sobrevivido
Al que pudo tallarlo con su mano.
Algo ha sido escrito en el pedestal:
«Soy Ozymandias, el gran rey. ¡Mirad
Mi obra, poderosos! ¡Desesperad!:
La ruina es de un naufragio colosal.
A su lado, infinita y legendaria
Sólo queda la arena solitaria».



Percy B. Shelley