Wednesday, April 20, 2011

Cine: conociendo otras culturas.


Se trata de conocer otras culturas diferentes a la nuestra a través del cine. Descubrir como, en el fondo, los comportamientos, la familia, el amor y el talento promueven las mismas claves en esencia.
Arte audiovisual para adentrarse en el corazón de las ciudades, de los pueblos; en la mirada de los otros; en el arte como herramienta básica para el entendimiento mútuo. Conocer para respetar y reconocer las culturas del otro.
Dejo un enlace para descargarlas por Emule, aunque algunas películas se pueden conseguir por otros medios (youtube, enlaces directos...)

Las tortugas también vuelan.Irán
Ten canoes. Aborigen autraliana.
Gato negro, gato blanco. Yugoslavia.
Viva Cuba! Cuba.
Ciudad de Dios. Brasil
Moolaadé. Senegal.
Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera. Corea del Sur.
Buda explotó por vergúenza. Irán.
La historia del camello que llora. Mongolia.
A las cinco de la tarde. Irán.
En el mundo a cada rato. España Unicef.
El largo viaje. Marruecos.
Agua. India.
Atanarjuat. Inuit canadiense.
Sang Woo y su abuela. Corea del Sur.
Despedidas. Japón
Los limoneros. Israel.
En tierra de nadie. Bosnia Herzegovina.

Algunos trailers:





Sunday, April 17, 2011

Revolucionando el espacio público: el transeunte.

"Nada de porches delanteros. Mi tío dice que antes solía haberlos. Y la gente, a veces, se sentaba por las noches en ellos, charlando cuando así lo deseaba, meciéndose y guardando silencio cuando no quería hablar. Otras veces permanecían allí sentados, meditando sobre las cosas. Mi tío dice que los arquitectos prescindieron de los porches frontales porque estéticamente no resultaban. Pero mi tío asegura que éste fue sólo un pretexto. El verdadero motivo, el motivo oculto, pudiera ser que no querían que la gente se sentara de esta manera, sin hacer nada, meciéndose y hablando. Éste era el aspecto malo de la vida social. La gente hablaba demasiado. Y tenía tiempo para pensar. Entonces, eliminaron los porches. Y también los jardines"
Farenheit 451

 Manuel Delgado, antropólogo urbano, afirma:

"Las políticas urbanísticas no diseñan las ciudades al margen de la socialidad sino contra ella, advirtiendo hasta qué punto la consideran algo así como una usurpación indebida por parte de los usuarios, como si prefirieran no verlos ahí, en la calle. Creo que, en el fondo, los diseñadores de ciudades y aquellos a quienes sirven no sólo desconfían de las prácticas reales de los urbanitas, sino que creen que lo mejor es que en las ciudades sólo hubiera las confirmaciones de su sueño imposible de una ciudad pacificada, amable, desconflictivizada, por la que una pléyade de seres sonrientes y sumisos se limitaran a ir de casa al trabajo o al centro comercial y, de vez en cuando, pasear tranquilamente por lugares debidamente indicados."

"Es hipócrita, porque lleva a cabo su adoctrinamiento a partir de una falsa e imposible igualdad de los seres humanos, muchos de los cuales, en nuestras ciudades, ni siquiera son ciudadanos de pleno derecho. Es una mera retórica, como si todos los problemas sociales fueran teóricos. Nadie sufre, a nadie le echan de su casa, a nadie le despiden del trabajo y todo se soluciona con buen rollo. Ni una palabra que insinúe que lo que fallan son estructuras que no es que produzcan injusticia, sino que se alimentan de él"

Pero la idea del espacio público como garantía de la democracia y como espacio de libertad para los ciudadanos se encuentra hoy en profunda crisis.

La población urbana se caracteriza hoy por su elevada heterogeneidad y fragmentación, pues conviven grupos humanos con diferencias relevantes en materia de estructura sociodemográfica, estatus socioeconómico, estilos de vida, pautas de consumo, sistemas de valores, actitudes, percepciones y preferencias.

Ofrecer ese espacio de convivencia e igualdad es una tarea muy difícil; la realidad actual ha superado a los responsables encargados de gestionarla. 

Manuel Delgado opina igualmente:
"El capitalismo ha concebido ciudades cuanto menos planificadas mejor -en eso consiste el liberalismo- pero en las que nada de lo que pasa en la calle queda fuera de vigilancia. Los poderes político-urbanísticos están obsesionados en monitorizar el espacio público y lo que suceda en él, pero abandonan la ciudad al despotismo del mercado" "El espacio público ha dejado de ser un espacio de oportunidad para la colectividad, sus administradores parecen considerarlo exclusivamente como un espacio problemático y solo actúan para vaciarlo y prevenir cualquier tipo de problema, limitando todo tipo de actividad espontánea de los ciudadanos. Todo queda bajo control y en algunos casos ese control se vuelve casi policial".

Así las cosas, las sociedades occidentales están pasando de producir comunidades a producir colectividades, donde la escasez de solidaridad entre sus miembros obliga a una mayor necesidad de organización colectiva.

Manuel Delgado nos recuerda que lo que une a las personas y las convierte en poderosamente solidarias no es que piensen lo mismo, sino que experimentan y se transmiten lo mismo. "La comunidad se funda en la comunión y exige coherencia; la colectividad, en cambio, se organiza a partir de la comunicación y lo que necesita y produce es cohesión . Una comunidad es una unidad social severamente jerarquizada, que encierra a sus componentes en un orden cosmovisional y organizativo del que ni deben ni sabrían escapar, amparándose en la tradición, en la historia, o en la voluntad de los dioses o de los ancestros, y donde todo lo que manche este orden será relegado. En una colectividad, lo que une a las personas y las convierten en poderosamente solidarias no es que piensen lo mismo, sino que comparten unas mismas sensaciones, aportando diferentes maneras de percibir el mundo"

Probablemente, lo más sensato es trabajar para facilitar ese proceso de comunicación que según Delgado produce y alimenta una colectividad: devolver a los espacios públicos esa función de experimentar colectivamente y transmitir de manera transparente información local, en una coexistencia pacífica y armoniosa de lo heterogéneo de la sociedad, marco en que se supone que se conforma y se confirma la posibilidad de estar juntos sin que caigamos unos sobre otros. Ese espacio público donde nos ponemos de acuerdo en un conjunto de postulados donde las diferencias se ven superadas, sin quedar olvidadas ni negadas del todo, sino definidas aparte, en ese otro escenario al que llamamos privado.

Para conseguir esto, necesitamos pensar en el derecho a la INdiferencia.
"Quien soy yo? Eso sólo me concierne a mi. La identidad de cada uno es un asunto particular. Mi forma de ver el universo, de hacer las cosas es parte de mi vida privada. En lo público, la diferencia no es negada, es puesta aparte, que pertenece a lo privado"

"Porque realmente el último reducto de la comunidad perdida, esa verdad  o integridad que existía antes y que ahora hay elementos que la ponen en peligro, es uno mismo. La idea de intimidad es que por encima de cualquier cosa, YO SOY una comunidad, yo soy una pequeña patria que siempre verá en peligro su coherencia interna. Realmente es la invención del sujeto, porque ahí fuera todos son amenazas, conspiraciones contra esa integridad que no podemos mantener, es imposible"

"La actividad más banal de cualquier transeúnte ya es una labor poetizadora. El viandante que va de un punto a otro pone de manifiesto cómo una ciudad no es otra cosa que una sociedad de lugares, un orden de puntos que dialogan entre ellos. Parafraseando a Spinoza, diríamos que nadie sabe lo que puede un transeúnte. De pronto, seres humanos que no se conocen y que es probable que nunca más vuelvan a coincidir en un punto, un mismo día a una misma hora, para hacer lo mismo en una misma dirección. Que sea para participar de una fiesta o para hacer una revolución es sólo una cuestión de intensidad, de una intensidad que señala la diferencia entre poder cambiar la sociedad y cambiarla de verdad. Pero el acto primero siempre es el mismo: bajar a la calle, para reunirte con otr@s".




Saturday, April 16, 2011

Humor... occidental!

 (Pinchar las viñetas para leerlas mejor)






Monday, April 11, 2011

Culturas en peligro: la etnosfera.

"Mi mayor temor es que si nos dejamos llevar hacia esta cultura única, mundial, genérica y amorfa, no sólo se reducirá el rango de la imaginación humana, a un modo de pensar estrecho, sino que un día nos despertaremos como de un sueño habiendo olvidado incluso que existieron otras posibilidades" Margaret Mead.
       
La idea central de la antropología es que el mundo que cada uno de nosotros conocemos no es un absoluto, sino que es solamente un modelo de la realidad; una opción particular de la forma de vida que fue escogida por nuestros ancestros, la consecuencia de un conjunto de opciones adaptativas.


Las culturas antigüas del mundo han acumulado sabiduría y apreciación, única y profunda, sobre detalles del planeta, y estas culturas están, poco a poco, desapareciendo o siendo absorbidas por el avance de la "modernización". Corremos el serio peligro de perder conocimiento sobre medios ambientes, plantas, etc, información y valores que son irremplazables.       

Las gentes de estas culturas nos enseñan que hay otras formas de ser, de pensar, de relacionarnos con el planeta. Esto debería darnos un sentido de esperanza. En el planeta hay miles de grupos humanos con su propia visión espiritual y cultural. Esta variedad es tan importante para el planeta como la "biosfera", y a este "tejido" cultural le llamamos la "etnosfera". Podemos pensar sobre la etnosfera como si fuese la suma total de todos los sueños, ideas, inspiraciones, intuiciones ... el gran legado de la humanidad; todo lo que somos y lo que podemos ser.

La etnosfera también se está erosionando, tal como la biosfera. Un gran indicador de esto es la pérdida de lenguajes. Cuando nacimos, se hablaban cerca de 6 mil idiomas en el mundo. El idioma no es solo una colección de reglas gramaticales y vocabulario. El idioma es un destello del espíritu humano, un vehículo para el alma de cada cultura. La mitad de estos idiomas del mundo hoy ya no se hablan ni se susurran en los oídos de los niños, es decir, prácticamente ya son idiomas muertos.

A algunos se nos suele olvidar que cuando se dice "distintas realidades" REALMENTE SON distintas realidades:

La tribu Barasana, por ejemplo, al Noroeste del Amazonas, la gente de la anaconda, creen que salieron del vientre de serpientes sagradas. Ellos no distinguen cognitivamente el color azul del verde, pues el pabellón de los cielos es equivalente al pabellón de los árboles del bosque, del cual dependen. Tienen una curiosa costumbre lingúística matrimonial denominada "exogamia lingüística" deben casarse con gentes de otras lenguas (y todo esto se debe al pasado mitológico) Lo curioso es que en cada choza comunitaria, donde se hablan hasta seis o siete idiomas (por la endogamia) nunca se escucha a nadie practicando otro idioma; simplemente lo escuchan hasta que un día lo empiezan a hablar.

Los Waorani, del Noreste ecuatoriano, aislados, mataron cinco misioneros con lanzas porque al recibir sus fotos que les lanzaron desde un avión, pensaron que eran "tarjetas del diablo", porque no entendieron el carácter bi-dimensional de una fotografía. Tienen cazadores que pueden distinguir la orina de los animales a cuarenta pasos, y saber de qué especie se trata.

Los Kogui, de la Sierra Nevada de Santa Marta, de Colombia, ancestros de la civilización Tairona, escaparon de los invasores (primero, de los europeos, y más recientemente, de los cultivadores de drogas y guerrillas) adentrándose en lo alto de las montañas. Nunca han sido conquistados, y todavía son regidos por un sacerdocio que secuestra a los niños a la edad de 3 ó 4, y los llevan a chozas de piedra en la parte baja de los glaciales, y allí los dejan sumidos en las tinieblas por 18 años. Allí se inician en este rito simbólico que representa volver al vientre de la tierra madre. Allí se les enseña los valores de la sociedad, valores que transmiten con sus oraciones y que mantienen el orden cósmico. Al salir 18 años después, antes del amanecer, ven salir el sol. En ese momento cristalino, mientras el sol comienza a bañar los desniveles del bellísimo paisaje, de repente todo lo que habían aprendido de manera abstracta se les aparece con todo su esplendor. El sacerdote que los ha formado da un paso atrás y les dice "¿lo veis? es tan bello como os había dicho" Es hermoso, y a vosotros os toca protegerlo" Se autodenominan los "hermanos mayores", y dicen que nosotros, los "hermanos menores" del mundo, somos los responsables de la destrucción del planeta.        

Estas gentes, por medio del tiempo y ritual, han forjado una conciencia sobre el planeta, no nostálgica, sino con intuición profunda. Una mística tradicional de la Tierra a través del tiempo y rituales que no se basa en la idea de ser conscientes de ello de forma cercana sino la idea de que la tierra sólo puede ser asumida en el mismo interior del ser por la conciencia humana. Ésto significa que un niño de los Andes que fué criado para creer que la montaña es un espíritu Apu será una ser humano diferente que un niño que cree que una montaña es sólo una pila de rocas lista para ser explotada. Lo importante no es si la montaña es en realidad un hogar de dioses o una pila de minerales, lo importante es la relación que tengan los seres humanos con ellas.

De esta manera también podemos entender cómo logran sus experimentos. Los biólogos a veces utilizan el método prueba y error. Pero si le preguntamos a un indígena, nos contestará: "Las plantas nos lo dijeron" Los Kofan, por ejemplo, reconocen hasta 17 especies de una planta por la melodía que lanzan al viento en la luna llena.

El problema es que vemos a los indígenas como pintorescos y coloridos y, en cierta manera, al margen de la historia, del mundo real, nuestro mundo. No recordaremos el siglo XX por las guerras ni por la innovación tecnologica, sino por la destrucción masiva de ambas diversidades tanto biológicas como culturales. El problema no es el cambio, con el paso del tiempo las culturas cambian constantemente, y el problema no es la tecnología, los indios Sioux no dejaron de serlo cuando cambiaron sus arcos y flechas igual que nosotros cuando cambiamos las carretas. Lo que amenaza la integridad de las etnosfera es EL PODER. La cruda cara de la dominación. Estas culturas no están destinadas a desaparecer. Son pueblos dinámicos que transitan la existencia por fuerzas identificables que están más allá de su capacidad de adaptación. El genocidio está universalmente condenado, pero el etnocidio, la destrucción del estilo de vida de un pueblo, no sólo no es condenado universalmente sino que en muchos lugares es celebrado como parte del desarrollo. El mundo moderno como lo conocemos tiene tan sólo 300 años de antigüedad. Esta historia superficial no me sugiere que tenemos todas las respuestas para todos los desafios a los que nos enfrentaremos en los próximos milenios.

Un inuit, para combatir una peligrosa tormenta en el ártico, se bajó los pantalones, defecó en su mano y las heces comenzaron a congelarse. Les dió forma de cuchillo y, colocando un poco de saliva al borde del "cuchillo" mató a un perro, lo desolló e improvisó un arnés, utilizó las costillas para hacer un trineo tirado por otro perro y huyó para ir a resguardarse lo más rápido posible.

La revelación central de la antropología es que este mundo merece existir en diversidad. Encontrar una forma de vida en un mundo verdaderamente multicultural y pluralista donde toda la sabiduría de los pueblos pueda contribuir al bienestar de toda la humanidad.


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Saturday, April 9, 2011

Sabiduría natural: Los Awa y los Korowai.

"Para Emwi y el resto de Awá, dar de mamar a los monos es simplemente un modo natural de ayudar a un huérfano necesitado. Cuidar tan íntimamente a un animal al que matan regularmente puede parecer contradictorio. Pero los Awá creen que todo aquello que toman de la selva deben devolverlo"



Los awá cazan, pescan y recolectan productos del bosque como frutos secos y frutas. Aquellos que son nómadas, viven con gran movilidad, en grupos autosuficientes de no más de 20 ó 30 personas.

Construyen tapiris o refugios temporales mientras viajan por la selva, siempre manteniendo encendidas las brasas de sus hogueras con las que prenden de nuevo el fuego al llegar a su destino. Éstas también les sirven para ahumar la carne.
Los awá mantienen una profunda conexión con el mundo natural y cada grupo tiene su propio territorio, al que denominan harakwá.

Todo lo que los awá necesitan para vivir de forma próspera proviene de la selva. Los hombres son expertos cazadores y excelentes imitadores de los animales, lo que les resulta de gran utilidad a la hora de localizar a sus presas. Las mujeres recolectan frutos secos, frutas e insectos, y tejen faldas, hamacas y “portabebés” con las fibras que extraen de las hojas de la palma.

La mayoría de las familias awá tienen mascotas, y son especialmente aficionados a los monos.

Los awá piensan que los karawá, seres o espíritus de sus antepasados con forma de animales y aves que viven en el cielo y que cantan maravillosamente, curan sus enfermedades. Los karawá descienden a la tierra y cazan durante el día. También deben estar presentes por la noche cuando los awá celebran su ritual takajá, en el que los hombres bailan como pájaros alrededor de una estructura hecha con hojas de palma desde donde vuelan a los cielos, acompañados del canto de las mujeres. 

Posiblemente, hace varios centenares de años el pueblo de los awá era sedentario, y cultivaba mandioca y cereales en sus huertas. Sin embargo, las oleadas de colonos que durante los siglos XIX y XX invadieron su tierra, les forzaron a huir para evitar ser masacrados o convertirse en esclavos. Los indígenas se hicieron nómadas para sobrevivir. Una comunidad awá de 91 personas en el momento del contacto, cuatro años después contaba con sólo 25 miembros. Uno de los supervivientes es Karapiru, que sobrevivió a un ataque y pasó diez años viviendo solo, escondido en la selva y trasladándose continuamente de un sitio a otro.






Los Korowai, tribu que ha permanecido oculta al mundo exterior durante generaciones, viven en los densos bosques de Papúa Occidental, donde antiguas formas de vida han existido como cazadores y recolectores.

Alrededor de 250 idiomas se hablan en Papúa. La mayoría de los grupos que componen cada idioma, es hablado tan sólo por unos cientos de personas, y algunos han sido contactados por el mundo exterior sólo muy recientemente.

Hay más o menos 4000 miembros de la tribu Korowai, la mayoría de los cuales viven en ambientes familiares aislados, en casas de árbol. Son  tremendamente necesarias en especial para las inundaciones que se producen durante las fuertes lluvias de primavera, así como para ofrecer protección en tiempos de conflicto.

Los korowai son típicos cazadores-recolectores. Los hombres cazan una gran variedad de presas incluyendo jabalies,  utilizando arcos y flechas y valiéndose de unos adiestrados perros rastreadores. Los jabalies son domesticados para uso ritual de ofrenda a los Dioses

Parece ser que el canibalismo sigue siendo practicado por los Korowai, pero llevado como forma de castigo tribal, sólo los hombres identificados como brujos por las comunidades,  conocidos como los Khakhua Kumu-”o los hombres que practican la brujería”, han de ser muertos y posteriormente comidos. Como el alma se cree que se encuentran en el cerebro y en el estómago, la retribución viene por comer los órganos de la Khakhua-Kumu, para llevar el terror a su fin.

Otras tradiciones incluyen la perforación de sus narices con una espina. A veces, los ojos de los murciélagos también se utilizan para esta ornamentación, especialmente por las mujeres. Otra tradición incluye a los hombres retorciendo sus penes para luego ser envueltos por unas hojas.

Con todo esto, los Korowai son auténticos ingenieros:





Fotos espectaculares de George Steinmetz

Tuesday, April 5, 2011

Los sagrados perros de paja: el hombre.

El cielo y la tierra son implacables, y tratan a la miríada de criaturas como perros de paja”Lao-Tse

El cristianismo, hace tiempo marchito, ha sido sustituido por una religión aún más inverosímil: una fe irracional que cree en el progreso y en la mejora social mediante la ciencia; que cree en definitiva que el mundo puede hacerse a nuestra imagen.

"Es una extraña fantasía suponer que la ciencia puede traer la razón a un mundo irracional, cuando lo único que puede hacer es dar otro giro a la locura habitual" (1)

Pero nuestra querida autoimagen, como seres responsables y racionales, no se sostiene. La psicología cognitiva y la neurología muestran que en nuestra mente casi todo lo que ocurre es inconsciente. Cuando creemos haber tomado una decisión racional, las neuronas ya lo habían hecho unos diez segundos antes. El inconsciente es una fuente tan válida de conocimiento como la razón, porque desarrolla procesos cognitivos tan complejos como el pensamiento racional. Según esto, el yo es poco más que una ilusión, y el libre albedrío una ilusión completa. No hay ninguna discontinuidad entre hombres y animales

La historia, por su parte, parece igual de irracional. Es un catálogo de sinrazones. Tampoco podemos controlar la tecnología, que funciona por sí misma y es irreversible. Sólo nos queda adaptarnos a su caótico flujo de novedades.  

Así, el "progreso" no es más que otra religión, y una que requiere más fe que las tradicionales. Y que puede ser más nociva e incluso más irracional (el capitalismo, el consumismo...). Algunos dicen que nos aleja de nuestra verdadera naturaleza, y que lo que hay que buscar es nuestro verdadero yo, sin espejismos. 

"Otros animales no necesitan un propósito en su vida. El animal humano, una contradicción en sí mismo, no puede prescindir de él. ¿No podemos pensar que el objeto de la vida es simplemente mirar?" (1)

Pero cual es nuestra verdadera naturaleza? Todos los espejismos son prescindibles?

Pensándolo fríamente, es posible que no nos afecte que la ciencia diga que no tenemos libre albedrío, que lo que manda es el inconsciente y la irracionalidad, o incluso que no hay tal cosa como la “dignidad” o los “derechos”. Al fin y al cabo, tampoco pasó gran cosa cuando Darwin dijo que descendíamos del mono, aunque algunos opinaban que sería “el fin de toda moralidad”. Enseguida se adaptaron a la nueva idea: casi enseguida hubo clérigos dispuestos a ver la evolución como una manera de actuar de Dios.

La cuestión es que la única moral satisfactoria es la que incorpora la idea de lo sagrado. Todavía tal idea pervive en nuestra sociedad, e influye en nuestro sistema legal. Por ejemplo, la cita "la dignidad de la persona y los derechos inviolables que le son inherentes". Inviolables es una forma de decir "sagrado" La misma idea de que la vida es sagrada es religiosa en origen.

Lo mismo ocurre con el conocimiento sobre nosotros mismos. Hay múltiples creencias de lo que es la verdadera naturaleza del hombre. Unas quizá parecen más científicas que otras. Pero el auténtico criterio no es ese, sino cuales dan mejores resultados. Cuales hacen la vida más plena, cuales hacen la convivencia mejor, cuales, por el contrario, llevan al colapso… Científicamente, el concepto de “dignidad” o incluso de la "paz" es un mito, pero hace la vida mejor. Luego es válido. 

Puede que la ciencia nos diga que genéticamente sólo un 1% nos diferencia de los simos, pero no hay más que mirar a nuestros frutos y a los suyos para encontrar que somos muy distintos. No hace falta mayor análisis.

En múltiples ocasiones, la ciencia y el mito (lo sagrado) ,se dan la mano :El cerebro reacciona ante una injusticia social o el dolor ajeno como si se tratara de una inflamación producida por una herida o de un desfallecimiento por falta de comida. A eso lo llamamos la empatía,

¿y no es válida?



(1) Libro: Perros de paja, de John Gray.
Datos extraídos de http://pseudopodo.wordpress.com

Saturday, April 2, 2011

Humor... zen!

Wow, NADA! justo lo que siempre he querido!